
La piba se sienta y saca un afiche. El trabajo final. Es una imagen oscura con textura terrosa, que en el ángulo superior izquierdo desemboca en un círculo luminoso. Al pie hay una cita de Héctor Schmucler: "ninguna eternidad es posible si no existen seres que piensen en ella".
Hace dos meses me había presentado el proyecto. "Tenemos que trabajar sobre la identidad y yo pensé en lo que pasa con la identidad de los locos". Nos dice, a mi ayudante y a mí, que su madre trabaja en Romero. "Ellos construyen una identidad puertas adentro, pero qué pasa cuando se mueren. La mayoría no tiene quién los reclame. Los entierran en una fosa sin identificar. No queda ni el rastro en la institución, porque cuando pasan un par de años el legajo se tira. A muchos los maltratan, son abusados por los enfermeros. Hace un tiempo uno de ellos, que guardaba algo de lucidez, los denunció y apareció muerto. Y qué queda de esas vidas si nadie las recuerda".
Miro el afiche, miro a la piba. No tiene más de 20 años. Tengo que respirar hondo para decirle que está bien, que aprobó. Cuando se va, pienso que debería decirle gracias. Porque pensó en algo sin que nadie se lo indicara, porque me hizo pensar en eso a mí. Por primera vez siento que pude enseñar algo tan bien, que hoy fui yo la que aprendió algo nuevo.